¡Totalmente de acuerdo! Y en esta lógica caben Freud, Tristán Tzara y André Breton. Pero...
1. Tengo la ligera sospecha de que el mundo pre-verbal no tiene sentido, es insubstancial. Es lo que yo llamaría el Síndrome de Adán: Nombramos las cosas, y éstas "aparecen" (es decir, cobran sentido).
2. Aquello que no podemos nombrar, simplemente es una nebulosa en nuestra cabeza. Pero esa nebulosa existe fuera de nosotros y NOS AFECTA. Y, entonces, uno vive con la sensación de ser esclavo de Algo (Dios, el azar, etcétera).
3. A partir de que logramos verbalizar una cosa o un fenómeno, nos liberamos de la cosa o del fenómeno.
4. Si queremos ser libres, necesitamos dar nombre a lo hasta ahora innombrable. Y creo que a eso se dedican (cada uno a su manera) el psicoanálisis y el coaching.
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¡Totalmente de acuerdo! Y en esta lógica caben Freud, Tristán Tzara y André Breton. Pero...
1. Tengo la ligera sospecha de que el mundo pre-verbal no tiene sentido, es insubstancial. Es lo que yo llamaría el Síndrome de Adán: Nombramos las cosas, y éstas "aparecen" (es decir, cobran sentido).
2. Aquello que no podemos nombrar, simplemente es una nebulosa en nuestra cabeza. Pero esa nebulosa existe fuera de nosotros y NOS AFECTA. Y, entonces, uno vive con la sensación de ser esclavo de Algo (Dios, el azar, etcétera).
3. A partir de que logramos verbalizar una cosa o un fenómeno, nos liberamos de la cosa o del fenómeno.
4. Si queremos ser libres, necesitamos dar nombre a lo hasta ahora innombrable. Y creo que a eso se dedican (cada uno a su manera) el psicoanálisis y el coaching.
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